Escoger un libro

 

Uno de los temas más complejos a la hora de incentivar el interés de los niños por los libros es el tema de escoger qué libros son los apropiados para que lean. Muchos padres y profesores se han dejado llevar por el tema de la censura: los temas de sexo, violencia o temas simplemente relacionados con el mundo adulto son los más controversiales. Los adultos alejamos a los niños de los libros (y películas) que puedan marcar una dinámica dentro de este entorno, para “proteger” de cierta forma su inocencia, para prolongar su infancia y para lograr que permanezcan en su mundo de fantasía y esperanza por mucho más tiempo.

 

Por otro lado, los padres también optan por las opciones más sencillas para evitar los temas censurables y a la vez interesar al niño en la lectura: libros plagados de personajes de Disney y de las películas más comerciales son a veces las opciones más vendidas en todo tipo de librerías. Aunque ningún mal hace leer este tipo de libros, también es bueno mostrarle al niño otro tipo de alternativas que puedan llamarle la atención; incluso mucho más que sus personajes favoritos de las películas y las caricaturas televisivas.

 

En pocas palabras, últimamente se ha pensado que hay libros inapropiados y libros apropiados para los niños. En la gama de libros apropiados hay ramas absolutamente facilistas, que en realidad a la larga no van a incentivar en los niños el amor por la lectura. En cuento a la gama de temas “censurables”, en El Salmón Editores hemos descubierto que en realidad no hay temas inapropiados para los niños. Una vez, en un evento sobre nuestro libro Por la ventana, Europa un niño se interesó por leer el cuento de Chéjov titulado La conversación del borracho con el diablo. El niño respondió de manera asombrosa: sabía perfectamente qué era un borracho, quién era el diablo, y conocía a las mil maravillas los resultados de la decadencia. Es por experiencias como esta que hemos llegado a pensar que nunca debemos subestimar a un niño y mucho menos en temas de lectura: escoger un libro basándonos en lo apropiado o en lo inapropiado no va a dar los resultados que esperamos, y sobretodo, no va a cimentar un interés por la lectura basado en la voluntad propia de leer.

 

Teniendo en cuenta estos obstáculos que se le presentan día a día a padres y profesores, hemos recogido una serie de consejos para orientar a nuestros niños a escoger sus propias lecturas y para ayudarlos a construir día a día su amor por los libros.

 

Escogiendo los libros de los estantes

 

Visitar la librería o la biblioteca con cierta frecuencia es el primer paso para motivar al niño a la lectura. Las visitas a la librería deberían ser tan frecuentes y asiduas como las visitas a las jugueterías o a los salones de juego en los centros comerciales, y el niño debería mostrar el mismo entusiasmo por participar en los juegos que en la lectura. Ir de visita con el niño a la librería le permitirá asociarla a un espacio de esparcimiento y tiempo libre, en el que va a desligarse completamente de sus actividades académicas y demás obligaciones.

 

Además de esto, como en una juguetería o en un parque de diversiones, en la librería el niño tendrá acceso a la variedad: en los estantes de las librerías de las secciones infantiles y no infantiles el niño podrá observar todo tipo de libros diferentes. Así como le permitimos escoger un juguete u otro, o si subirse a la montaña rusa o a al carrusel, el niño podrá escoger los libros que quiera hojear y mirar.

 

De esta forma, no solo le ayudaremos a relacionar la lectura con el tiempo libre, sino que además, le permitiremos cimentar su propio catálogo de intereses y ampliarlo escogiendo cada vez más libros que puedan interesarle.

 

¿Cómo aconsejarlo?

 

Aunque el niño debe escoger según sus propios intereses y criterios, esto no quiere decir que los adultos no podamos hacer nada para motivarlo o para orientarlo en esta búsqueda.

 

En las visitas a la librería, aconsejamos que el niño cimente una relación con el librero: este personaje especial será como un mago para ellos, que recoja de los estantes los tesoros más perdidos. El librero usualmente está capacitado para añadir más ejemplares a la lista de interés de los niños. Muchos ya llegan con algo en mente. “¡Quiero un libro que hable sobre historia!”, “¡Quiero un libro que hable de dinosaurios!”, “¡A mi me gustan los cuentos de hadas!”, dicen los niños cuando el librero les pregunta qué andan buscando.

 

Usualmente, los libreros saben que los buenos libros son como matrioskas: hablan de un interés en específico pero a la vez contienen oculto entre sus páginas otro interés que se sugiere silencioso durante la lectura. Por este motivo aconsejarse con el librero es importante, pues los distintos campos de interés del niño crecerán y se ampliarán dando rienda suelta a su curiosidad.

 

Leyendo en la librería

 

Las librerías usualmente disponen de un espacio para que los niños puedan sentarse a hojear los libros que han escogido. Como padres es importante acompañarlos en esta tarea. Leer juntos es una actividad que aconsejamos que se haga con frecuencia, tanto en la librería como en casa, pues no solo contribuye a reforzar los lazos afectivos entre padres e hijos, sino que ayuda a ampliar los temas característicos de cada libro.

 

Nos explicamos: hablar y discutir sobre el texto con el niño es de suprema importancia, pues el niño tendrá la posibilidad de reflexionar sobre lo que ha leído y además, también podrá escuchar nuestras opiniones al respecto. Si el libro tiene imágenes también se pueden mirar en conjunto y atrapar aquellos detalles que escapan a los ojos.

 

En estas conversaciones, además, nos daremos cuenta de que nuestro niño comprende mucho más de lo que pensamos.

 

De camino a casa

 

Cuando ya el niño ha escogido uno o dos ejemplares de su interés, no dudemos en llevarlos a casa, pues ha puesto mucho empeño en escoger un libro que le interesara. Es preferible escoger pocos ejemplares, ya que con esta excusa (de regresar por los otros libros escogidos), el niño tendrá cada vez más interés en visitar la librería.

 

Aquí acaba nuestro recorrido. Ojalá que con estos consejos regresemos a casa con paquetes rebosantes de libros y con niños con la cabeza llena de nuevos intereses y curiosidades.

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