IMPRESIONES DEL FESTIVAL LIJ

El pasado mes de octubre, las librerías independientes de Bogotá abrieron sus puertas para recibir a sus huéspedes más creativos, más exigentes y divertidos: los niños. En el marco del onceavo Festival Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil , más de 12.000 asistentes participaron de las 90 actividades programadas por la Cámara del Libro en los 31 días de actividad. A lo largo de este mes, los niños de Bogotá se programaron para su encuentro con el espacio de la librería, para conocer a los libreros de la ciudad, pero sobretodo para disponer sus mentes a las actividades relacionadas con la lectura y el tiempo libre.

 

El festival LIJ, a lo largo de sus años de actividad en la ciudad, ha aportado enormemente para incentivar la lectura entre las nuevas generaciones, pero sobretodo ha logrado darle un lugar a la lectura como una actividad propia del tiempo libre. Durante el festival LIJ los niños visitaron las librerías y encontraron en ellas un nicho de diversión y descubrimiento. Además de atender a los eventos curiosearon por los escaparates de las librerías, jugaron a la búsqueda del tesoro en los estantes, sacando de los laberintos montones de libros para observar para finalmente casarse con alguno de ellos y llevarlo emocionados a casa.

 

El festival LIJ también fue una actividad emocionante para los libreros. Muchos de ellos, debido al perfil de las distintas librerías, no habían tenido encuentros tan cercanos con los niños. Sin embargo, muchos niños encontraron en los libreros los agentes de la respuesta correcta. En más de una ocasión los libreros respondieron a difíciles demandas, encontrando siempre entre los estantes los libros que más se asemejaban a los deseos de los pequeños visitantes. “¡Quiero un libro que hable de la historia de los romanos y del futuro!”; “Quiero un libro que cuente una historia de príncipes y astronautas!”; “¡Quiero un libro que pueda cargar a cualquier parte! “. Todos estos retos, y muchos más, fueron enfrentados por los libreros con éxito, descubriendo todo un nuevo nicho en su profesión.

 

Además de promover las actividades de lectura y de acercar a los niños a las librerías como espacios de diversión, el festival LIJ logró acercar a autores y editores del área infantil a su público. En los eventos del festival, El Salmón Editores contó con cinco posibilidades de dar a conocer sus publicaciones en distintas librerías, descubriendo algunos espacios muy amables para el encuentro entre los niños y la literatura.

 

En la librería Albaricoque programamos dos visitas, una para presentar ¿Sabes cuáles son? y otra para presentar Los dinosaurios. En ambas ocasiones los niños estaban muy emocionados por ir a la librería a hablar de animales desaparecidos. En Albaricoque nos sentamos a leer en la acogedora salita de la entrada, y los niños se sentaron en el piso y se hicieron alrededor nuestro para escuchar atentamente nuestras historias. Muchas veces acercaban sus ojos encantados a nuestros dibujos, o señalaban con sus pequeños dedos los animales ocultos en la portada de ¿Sabes cuáles son?, o las curiosas cómodas y lámparas que aparecían en un cuento de Los dinosaurios. Después nos sentamos a pintar con ellos. Albaricoque nos recibió con una gran mesa de dibujo con muchos colores, crayolas y cartulinas de distintos colores. Cuando pintamos dinosaurios logramos armar todo un ecosistema: cada niño quería pintar uno diferente.

 

En la librería La hora del cuento, Elvira, su librera, es experta en el público infantil, y ha logrado hacer de su librería un punto de encuentro para los niños de su sector. Cuando presentamos La playa y Los dinosaurios Elvira nos recibió con helado, con colombinas y otros dulces que le encantaron a los niños. Muchos niños me contaron que venían con frecuencia a la librería, y que Elvira siempre les recomendaba libros divertidos e interesantes para leer. Cuando leímos nuestras publicaciones Elvira nos abrió un espacio al aire libre, y debajo de una carpa, sentados sobre un gran tapete de colores, los niños leyeron y pintaron, los más grandes como los más pequeños. Los padres participaron de la actividad ayudando a sus niños a pintar los conos y los tubos del taller de Los dinosaurios o ayudándoles a resolver los difíciles acertijos del taller de La playa.

 

En el festival LIJ libreros y librerías se convirtieron en grandes anfitriones. Cada librería tuvo el ingenio suficiente para adecuar su espacio para la visita de los niños, de los autores y editores, y para hacer crecer en este público el constante interés de visitar las librerías como espacio de diversión.

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